Cada día

“Cada día sigo a Cristo, cada día sigo a Cristo, y así obedecemos nos paramos, nos sentamos. Todos juntos nos paramos, todos juntos nos sentamos, y así obedecemos nos paramos nos sentamos”.

Esta es una canción que aprendí de niña en la escuela dominical. Era usada por los maestros generalmente al inicio de la clase, servía para llamar nuestra atención y lograr que hiciéramos silencio suave y amablemente; al cantar la canción y ejecutar las acciones, terminábamos sentados y atentos.

En estos últimos meses he cantado mucho ese estribillo, pero con un nuevo enfoque, observando que en mi caminar diario, en esa búsqueda por hacer lo correcto en cualquier actividad, en medio de toda situación, cada día veo la misericordia, el amor y la fidelidad del Señor.

El salmista, confiado en su Pastor, le expresa: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento… Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días” (Sal. 23:4,6 RVR1960).

Puedo recordar días muy difíciles a lo largo de mi existencia, el fallecimiento de seres queridos, la pérdida de bienes materiales, situaciones apremiantes de todo tipo.  Pero también viene mi memoria que en cada uno de esos días la misericordia y la fidelidad del Señor fueron constantes. No se acortó su mano para librarme a mí y a quienes amo, las dificultades que Él permitió sirvieron para afianzar nuestra fe y moldear nuestro carácter, para crecer en dependencia y humildad delante de nuestro Dios.

Dice Jeremías: “El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota.  Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!  Por tanto, digo: «El Señor es todo lo que tengo. ¡En él esperaré!» Bueno es el Señor con quienes en él confían, con todos los que lo buscan. Bueno es esperar calladamente que el Señor venga a salvarnos. Bueno es que el hombre aprenda a llevar el yugo desde su juventud. ¡Déjenlo estar solo y en silencio, porque así el Señor se lo impuso! ¡Que hunda el rostro en el polvo! ¡Tal vez haya esperanza todavía! ¡Que dé la otra mejilla a quien lo hiera, y quede así cubierto de oprobio! El Señor nos ha rechazado, pero no será para siempre. Nos hace sufrir, pero también nos compadece, porque es muy grande su amor. El Señor nos hiere y nos aflige, pero no porque sea de su agrado” (Lm. 3:22-33 NVI).

Viviremos días de tormenta terrible, en los que el cielo se torne gris y haya rayos y centellas; aún en esos días, podemos estar seguros de que el Señor sigue siendo fiel y misericordioso.  En realidad, son más los días y momentos en que podemos ver brillar el sol, pero tenemos la terrible costumbre de llevar mejor la cuenta de los pesares que de las alegrías, ignorando que las aflicciones que Dios permite son para llevarnos a un futuro mejor.

Sigue diciendo el profeta: “¿Quién puede anunciar algo y hacerlo realidad sin que el Señor dé la orden? ¿No es acaso por mandato del Altísimo que acontece lo bueno y lo malo?” (Lm. 3:37-38 NVI). Para quienes no temen al Señor, las dificultades sólo aumentan su enojo contra Él, le cuestionan y tildan de malo y cruel.  Pero para sus escogidos, las tribulaciones representan oportunidades para verle obrar, para comprobar su fidelidad, amor y misericordia y ser instruidos por su propia mano.

Cada día su misericordia nos rodea, cada día su fidelidad permanece, cada día experimentamos su amor… en respuesta a ello, ¡sigamos a Cristo cada día!

Marysol Cecilia Rodríguez Zuleta

Equipo Devocionales Diarios ICCCTG

30 comentarios en “Cada día”

    1. Jackelin Ramirez

      Esta reflexión me hizo recordar mi vida pasada sin Dios, donde vivía desconociendo que existía, y peor aún, le echaba la culpa de mi triste existencia. Hoy reconozco plenamente su existencia y vivo agradecida de lo bueno que ha sido conmigo, y veo en las dificultades una oportunidad para ver su actuar y experimentar su amor y cuidad. Gracias mi amado Rey. Gracias Mari por tan rico alimento.

  1. Judith Benedetti

    hablar de aflicciónes a nadie le parece agradable, pero Dios nos está mostrando y más en estos tiempos que con la fé puesta en él veremos resultados

  2. Jackelin Ramirez

    Esta reflexión me hizo recordar mi vida pasada sin Dios, donde vivía desconociendo que existía, y peor aún, le echaba la culpa de mi triste existencia. Hoy reconozco plenamente su existencia y vivo agradecida de lo bueno que ha sido conmigo, y veo en las dificultades una oportunidad para ver su actuar y experimentar su amor y cuidad. Gracias mi amado Rey. Gracias Mari por tan rico alimento.

  3. Amen asi es cada dia que pasa hay que seguir a Dios el nos mostrara su gran misericordia y su amor en medio de todo lo que pase el estara con nosotros.. Bonita reflexion

  4. Nancy Esther Rodríguez Zuleta

    Bellos recuerdos de esa canción que canté a mis hermanas menores, a mis hijos y sobrinos; y que hoy me recuerda que debo caminar cada día con el Señor sin importar las circunstancias porque Él se encarga de ellas. Gracias Sol

  5. Ana Mercedes Contreras

    Yo veo cada mañana su misericordia y su fidelidad cada noche, aún sigo en prueba
    Pero mi fe no se disminuye, por qué los planes y propósito deben cumplirse

  6. Me recordó la canción de Jesús Adrian “cada día recuerdo y tú misericordia está conmigo, puedo descansar eres el mismo…” gracias mary

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *