Conmoción Interior

Si pudiera describir en una palabra lo que sentí el pasado viernes por la noche después de escuchar las noticias, usaría el término CONMOCIÓN, la cual es por definición un sentimiento de pena profunda que sacude el ánimo de una persona, hasta despertarle compasión o ganas de llorar… llevo días siendo bombardeada por un montón de cosas que tienen mis sentidos alerta, mensajes de todo tipo, miles de remedios, bromas, cientos de pasajes bíblicos e imágenes de ánimo, y eso que casi no abro nada.

Hoy, parece que todos tienen algo que decir, algunos en una pose relajada e irresponsable, como si ignorando o bromeando con el tema acabaran el problema; otros, más angustiados, fatalistas y desmoralizados.  Lo cierto es que, sea cual sea la posición de las personas y, aunque algunos no lo expresen, el mundo está en CONMOCIÓN.

El planeta entero está en estado de emergencia buscando controlar esta situación de CONMOCIÓN INTERIOR, donde un agresor diminuto, desconocido y muy veloz atenta contra las soberanías de los estados, llevándolos a tomar medidas para repeler la agresión, defender la soberanía, atender los requerimientos del ataque y procurar restablecer la normalidad.

Lo que me llama más la atención del asunto es que, aunque resulte increíble, este virus tan pequeño que es capaz de enfermar y matar el cuerpo, está logrando a través de otros agentes igual de virales, entiéndase, medios de información, generar muchas más víctimas espirituales que las físicas que reportan los informes.  Juntos, el virus y los medios mal empleados, están enfermando muchas almas de temor, desesperanza, incertidumbre, egoísmo, irresponsabilidad y tristeza… estos balances no están siendo contados dentro de las estadísticas.

En medio de la fuerte emoción que sentí, mi corazón recordó las siguientes palabras “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío.” (Sal. 42:5). Esta realidad que vivimos hace urgente que, como responsables de nuestras vidas, tomemos las medidas para salir adelante y ayudar a otros a tener esperanza.

Para repeler la agresión, reemplacemos los pensamientos y los comentarios de tragedia, miedo, escasez y desconsuelo por pensamientos y comentarios que nos recuerden y exalten todos los atributos de Dios, como lo enseña la Palabra: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo, lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” ( Fil 4:8). “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío” (Sal. 19:14).

Para defender la soberanía de nuestro espíritu, cuidemos nuestro corazón, revisando lo que entra a través nuestros sentidos, para que no nos sobreexpongamos en medio de la situación en la que ya per se estamos inmersos.  Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Prov. 4:23).

Para atender los requerimientos de esta guerra, ocupémonos en añadir a nuestra fe, todas y cada una de las virtudes que nos ayudan a ser eficientes y fructíferos, a vivir confiados y en paz.  Hay muchas personas que nos necesitan, si nos encontramos en estado de desconsuelo, no podremos animarnos ni a nosotros mismos, así que nos dice el Señor “vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo” (2 P. 1:5-8).

Finalmente, para procurar el restablecimiento de la normalidad, recordemos que nuestras vidas, la tuya y la mía, están escondidas en Dios, quien es la esperanza de todas generaciones.  Así como ha cuidado de las aves también cuidará de nosotros, por lo que está situación es una oportunidad para alabarle y agradecer.  La Biblia enseña: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús” (Fil 4:6-7).

Di a tu alma: NO TE ABATAS ALMA MIA, ESPERA EN DIOS, PORQUE AÚN HE DE ALABARLE… y clama al Señor: OH JEHOVÁ, ERES MI DIOS Y MI SALVADOR.

Lisaura Lozada Pedroza

Equipo Devocionales Diarios ICCCTG

3 comentarios en “Conmoción Interior”

  1. lo sospeche que este escrito fue de alguien conocedor de Leyes, muy cierto la información del mundo a algunos nos está enfermando, pero gracias a Dios por su alimento que nutre el alma y el espíritu y le digo a mi alma por qué te ABATES confia en Dios y espera en él

    1. Gracias Dios porque nos animas a seguir firmes, colocando solo la mirada en ti. Porque aunque todo parezca un caos tu eres quien nos sostiene y nos das esperanza. Gracias señor por este alimento que alienta nuestro Espíritu y nos recuerda que siempre estás con nosotros.

  2. Excelente reflexión.
    Gracias señor, porque tú paz sobrepasa todo entendimiento, gracias porque nuestra dependencia absoluta es de ti mi Dios, gracias por todo.

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