De la zona de promociones

Alguna vez, en mi época universitaria, trabajé como asesora en un local de venta de ropa interior en el centro de la ciudad. Recuerdo que en la inducción al cargo nos dieron la instrucción de que al cliente siempre había que presentarle en primera instancia la “ropa de línea”. Era una sección ubicada a la entrada del local comercial, allí se exhibía lencería de marcas reconocidas y podían encontrarse las prendas más costosas del negocio. Si el cliente solicitaba otra opción, debíamos dirigirlo a la “zona tibia”, donde se hallaba la marca propia de la empresa, era ropa interior de buena marca a un precio atrayente.  Ahora, si nuevamente el cliente solicitaba ver otro tipo de mercancías, debíamos por último dirigirlo a la “zona de promociones”.

La Biblia nos narra una historia muy particular en 1 Samuel 16 acerca de la escogencia del segundo rey de Israel, luego de que Saúl hubiera sido desechado a causa de su desobediencia. El Señor le había dado instrucciones al profeta Samuel de ungir como rey a uno de los hijos de Isaí, varón de la casa de Belén, pero no le había indicado a cuál de estos hijos había elegido en lugar de Saúl (vs. 1).

Cuando el profeta se presenta en casa de Isaí, después de purificarlos e invitarlos al sacrificio, Isaí, del mismo modo como hacía yo con mis clientes del local, paseó a Samuel por la “zona de línea”, mostrándole a sus hijos mayores Eliab, Abinadad y Sama. Estos tres hombres eran varones de guerra (1 Sm. 17:13), es posible que tuvieran la apariencia física que Samuel e Isaí consideraban debía tener el Rey que iba a dirigir los destinos de Israel y que comandaría muchas batallas en contra de los enemigos de esta nación. Sin embargo, el Señor no había elegido a ninguno de ellos, por lo que Isaí guía a Samuel a la “zona tibia” y le presenta al resto de los hijos que se encontraban en casa con él. La respuesta fue la misma “El Señor no ha escogido a ninguno de ellos” (1 Sm. 16:10 NVI)

Sorprendido, el profeta pregunta “¿Son estos todos tus hijos?”, Isaí responde: “Queda aún el menor, que apacienta las ovejas” (1 Sm. 16:11). Así que, de la “zona de promociones” Isaí manda a llamar a su hijo más pequeño, el pastor de ovejas. La Biblia lo describe como un “joven buen mozo, trigueño y de buena presencia” (1 Sm. 6:12 NVI). ¡Definitivamente no tenía pinta de Rey!  No era, a la vista de su padre y de Samuel, el más indicado para ser el monarca, pero sí lo era ante los ojos de Dios.  David había sido el elegido por el Señor para gobernar sobre toda la nación de Israel, a Dios le plació llamarlo y levantarlo, lo coronó de favores y de gloria.

Dios no necesita gente “estrella” para lograr establecer su reino. Él escoge lo vil y menospreciado, lo débil para avergonzar lo fuerte (1 Co. 1:27-28 RVR1960), nos llamó como a David, “de detrás de las paridas [nos] trajo, para que [apacentáramos] a Jacob su pueblo, a Israel su heredad” (Sal. 78:71 RVR1995).

Cuando sientas que estas en la “zona de promociones”, piensa en la gracia infinita de Dios que te abraza cada mañana, en el propósito eterno con el que te llamó, en los dones y bendiciones que te ha regalado y dile: “Gracias Señor, porque soy amado por ti, mi vida tiene valor porque me escogiste para tus propósitos eternos”

Tatiana Porto Neira

Equipo Devocionales Diarios ICCCTG

23 comentarios en “De la zona de promociones”

  1. Lilia Torres Ramírez

    Señor tu eres maravilloso. Me rindo y me postro ante Tí. Porqué será que aún existen personas que no creen en que tú llamas y formas a los creerán en tí a través de ellos?

  2. Sin duda los pensamientos de Dios son diferentes a los nuestros, gracias a El por escogernos porque sin duda por nuestros actos nunca seríamos elegible. Dios te bendiga Taty

  3. Nellys Marina Rodríguez Zuleta

    Hermosa y reconfortante palabra! Gracias, Dios porque tenemos valor por ti, no por nosotros mismos… Todos venimos de la zona de promociones… Gracias, Tati por dejarte usar por el Señor

  4. Nancy Esther Rodríguez Zuleta

    Excelente reflexión!!! Me he reído un montón imaginando cómo el Señor se metió como cualquier parroquiano de a pie a la zona de promociones para escogernos y comprarnos… Y no a cualquier precio. Gracias Taty

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