El Aguijón

¿Alguna vez has sido picado por una abeja?  No he sido picado por abejas, pero si por avispas. Ambas picaduras son dolorosas, pero entiendo que el de la abeja lo es más. ¿Sabías que sólo la abeja obrera es la que pica?, y que al hacerlo muere, porque pierde el aguijón. ¡Que tragedia para ella!  Si lo hubiera sabido otra cosa hubiera sido. Sorpresa de la creación es esta.

En la Biblia se nos dice que Pablo (2 Co. 12:4-10 RVR1960), recibió visiones y revelaciones del Señor. Que fue llevado “al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar” (vs. 4). Pero “para que la grandeza de las revelaciones [que había recibido] no [lo] exaltasen desmedidamente, [le] fue dado un aguijón [o espina] en [su] carne, un mensajero de Satanás que [le abofeteara], para que no [se enalteciera]” (vs. 7) ni se fuera enorgullecer.

¿Cuál era ese aguijón? No lo especifica la Escritura, pero sí sabemos que el aguijón afectaba su carne, su humanidad. Algunos dicen que era un problema visual, lo cierto es que el Apóstol asocia este aguijón con un mensajero de Satanás que lo atormentaba, afligía e impedía que se volviera orgulloso. 

Ahora cabe preguntar ¿quién le suministró esa espina o aguijón a Pablo? ¿DIOS, Satanás? El texto tampoco lo expresa puntualmente, pero podemos concluir que fue Dios, o que Él lo permitió y era para su propia gloria.  Pablo como siervo de Dios, en tres ocasiones distintas le rogó al Señor que le quitara el aguijón (vs. 8), pero el Señor le contestó: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (vs. 9).

Para nosotros, altivos, orgullosos, vanagloriosos, nos parece contradictoria esta respuesta del Señor. ¿Cómo es que, siendo débiles, el poder de Dios se perfecciona en nosotros? La respuesta la encontramos en 1 Pedro 5:5: “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (RVR1960).

Pablo tenía todas las credenciales para enorgullecerse en su carne (Fil.3:4-9), amén de las visiones y revelaciones que había recibido del Señor, pero entendió que el poder de Dios se perfecciona en la debilidad y expresó: “porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (vs. 10 ).

Cuando somos débiles, y lo reconocemos, y le pedimos ayuda al Señor, el poder de Dios se manifiesta en nosotros.  El Apóstol aprendió la lección, y por esto dijo, “de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (vs. 9).  ¡Gracias a Dios por el aguijón! ¿Qué hubiera sido del Apóstol sin el aguijón?

Todos tenemos algún aguijón que mortifica nuestra carne, cuyo propósito es mantenernos en humildad y dependencia de Dios.  Reflexiona, ¿cuál es tu aguijón?  En estos momentos ¿cuál es el aguijón que amenaza la humanidad?

Si has orado y rogado al Señor que quite tu aguijón y aún persiste en ti, considéralo entonces como un instrumento que te recuerda que eres humano, débil, pecador y que necesitas día tras día de la gracia y el poder del Señor. 

Pr. Náfer López Pérez

Equipo Devocionales Diarios ICCCTG

19 comentarios en “El Aguijón”

  1. Nellys Marina Rodríguez Zuleta

    Que consuelo y esperanza tenemos al saber que aún nuestras debilidades son instrumentos de Dios para trabajar en nuestras vidas!. Gracias, pastor Náfer por esta meditación

    1. Los aguijones nos hacen volver a Dios !! A reconocer nuestra dependencia de el solamente… Q aún nuestras debilidades nos ayudan para bien.. cómo dice la biblia todas las cosas nos ayudan a bien para los que aman a Dios Romanos 8:28

  2. Nancy Esther Rodríguez Zuleta

    Es una paradoja lo planteado en la Palabra: Cuando somos débiles, entonces somos fuertes… En el Señor. Bendito aguijón!!! Gracias pastor Náfer, hermosa reflexión.

  3. Gracias padre celestial por mi aguijón porque me recuerda la necesidad de dependencia solo de Él
    El Espíritu Santo te siga inspirando mi amado esposo

    1. Gloria a Dios, porque cada día estás obrando en nosotros. Y solo El puede perfeccionar nuestra debilidades en fortalezas. Gracias mi Dios.

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