El poder de la lengua

Siempre me ha llamado la atención que el Señor escogiera la palabra hablada para crear todo lo que existe. En el relato que encontramos en el capítulo 1 del libro de Génesis, la expresión “dijo Dios” se repite al menos nueve veces.  Dios pudo escoger sólo pensar para crear el cielo, la tierra y todo lo que existe; pudo haber elegido un chasquido de dedos o hacer cualquier otra cosa mientras creaba el universo, pero deliberadamente escogió hablar.

La Biblia nos enseña que “la vida y la muerte están en poder de lengua” (Pr 18:21 RVR1960). La lengua es un miembro tan poderoso que a través de ella podemos hacer grandes hazañas (Stg.3:5), podemos ministrar vida o podemos ministrar muerte para nosotros mismos o para quienes nos rodean.

La Biblia también compara la lengua con el freno que ponemos a los caballos y con el timón que conduce una gran nave (Stg. 3:34), porque, aunque es pequeña tiene el poder de dar dirección sobre todo nuestro cuerpo. ¿Sabías que las palabras que te dices a ti mismo o aquello que declaras sobre tus hijos, cónyuge, familiares, etc., tiene un tremendo poder de marcar su destino? Conocí de un padre que declaraba sobre su hija desde muy pequeña que era una “zorra”, la niña creció y terminó ofreciendo su cuerpo a cambio de dinero.

Este pequeño miembro es como un fuego, capaz de encender a un gran bosque por eso la palabra de Dios nos exhorta a meditar muy bien antes de hablar porque “las palabras dichas sin pensar son como los golpes de una espada, pero la lengua de los sabios cura las heridas” (Pr. 12:18 TNM). Usualmente pensamos que las palabras dichas con rudeza son las que tienen el poder de quebrar o quebrantar y solemos apelar a ellas cuando confrontamos a alguien más, sin embargo la escritura nos enseña que “con paciencia se convence a un comandante, y una lengua amable puede quebrar un hueso.” (Pr. 25:15 TNM).

Por último, la lengua es el más fiel revelador de nuestro estado espiritual, pues  “de la abundancia del corazón habla la boca” (Lc. 6:45 RVR1960). Basta con sentarse a hablar con alguien para que en cualquier momento su lengua nos revele lo que hay en lo más profundo de su ser.

¿Qué palabras estas declarando sobre tu vida, familia, amigos o iglesia? ¿esas palabras están sembrando vida o muerte? ¿Estas direccionando a los tuyos con sabiduría a través de palabras de bendición? ¿puedes decir que los dichos de tu boca son amables? ¿De qué temas habla constantemente tu boca?

Ningún hombre puede domar su lengua (Stg. 3:8), así que pidámosle al Espíritu Santo que nos de poder y dominio propio para sujetarla al Señorío de Cristo, que a través de este miembro poderoso en Dios podamos sembrar vida, dar dirección y hablar verdad para bendición propia y de los oyentes.

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.” (Ef. 4:29 RVR1960)

Tatiana Porto Neira

Equipo Devocionales Diarios ICCCTG

7 comentarios en “El poder de la lengua”

  1. Carlos Osorio Berrio

    A cuidar lo que hablamos y lo que le decimos a los nuestros, como dice la escritura: “que nuestras palabras sean sasonadas, para la edificación de los ollentes “. Ayúdame señor a hablar bajontu dirección siempre!

    Gracias Tatiana por esta excelente reflexión!

  2. Lilia Torres Ramírez

    Señor que nuestra lengua sea para edificación de mis semejantes y para darte la gloria y la honra a tí, único dígno. Gracias Tati.

  3. Nellys Marina Rodríguez Zuleta

    Señor, que los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón sean gratos delante de ti
    Gracias, Tati por este devocional tan veraz y desafiante

  4. Hermosa reflexión hermana Tatiana. Así es uno tiene el poder de con su lengua bendecir o maldecir pero siempre hay q bendecir para q nos valla bien en la vida

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