¡Este cuchillo no corta!

Doña Sol en la cocina empezando a procesar alimentos armada de un cuchillo: “¡Ah!, ¡este cuchillo no corta!”.  Toma otro cuchillo… “¡Ah, este tampoco corta!”.  Toma el siguiente cuchillo… “¡Ah! ¡Este cuchillo no corta tampoco! ¡A mí sí me choca un cuchillo romo! ¡Migueeel! ¡Hazme el favor de afilarme los cuchillos que ninguno corta!  Fin de la escena.

El set de cuchillos de mi madre suele oscilar entre diez y quince unidades, generalmente muy cortantes.  Mi madre nos enseñó, a mis hermanas y a mí que más peligroso que un cuchillo afilado es un cuchillo romo.  Decía, mientras nos instruía, que a un cuchillo sin filo había que hacerle tanta fuerza que terminaba deslizándose e hiriendo las propias manos de quien lo manipulaba, además de retrasar y dificultar la labor que se pretendía llevar a cabo. 

He comprobado que es cierto, un cuchillo debe cortar, es el propósito con el que fue diseñado.  Ahora, si nos comparásemos con utensilios de cocina, unos seríamos cuchillos; otros, cucharas; otros, tenedores… platos, ollas, tablas, sartenes, tapas… en la cocina de Dios hay toda clase de implementos, todos útiles según el diseño que les fue dado y el papel que quiera el dueño otorgarles.

Dice la Biblia que “[Jesús] mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:11-12 RVR1960).  Y también expresa: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado” (1 Pe. 4:10-11 RVR1960).

Hay algo de lo que poco se habla en las iglesias cristianas, y es lo relacionado a los diferentes tipos de temperamentos que existen.  Aprendí sobre ellos hace muchos años leyendo un par de libros de Tim y Beverly LaHaye, en especial uno titulado La mujer sujeta al Espíritu.  Una de las ideas principales del libro es que hay cuatro tipos básicos de temperamentos y que todos tenemos muy probablemente uno o dos clases de temperamento predominantes con algunas trazas de los demás.  Comprendí que el temperamento es parte de nuestra identidad y que no hay ningún temperamento malo, pues Dios no crea nada malo, sino que cada persona con su temperamento fue diseñada para ser tal como es en el propósito que el Creador haya dispuesto.

No obstante, existe otro concepto, el carácter.  Si bien los temperamentos de diseño explican nuestra tendencia a actuar de una u otra manera, no nos eximen de culpa si obramos mal.  No podremos justificarnos diciendo: “es que Dios me hizo así”, sino que tendremos que rendir nuestro temperamento al Señor para que Él saque el mejor provecho del utensilio que creó para Su gloria y forme Su carácter en nosotros. Un temperamento no afilado según las verdades de la Escritura sólo hará daño, al portador de este y a otros.

De manera que el cuchillo puede y debe cortar, pero para edificación del reino de Dios, para servir a los propósitos de su Hacedor.  Amargo el cuchillo que no corta, desapacible la cuchara llana, insípido el tenedor sin dientes… Reflexionemos sobre las características intrínsecas que vienen en nuestro diseño particular, examinemos si las estamos rindiendo a los pies de Cristo, si glorifican a Dios o a nosotros mismos, si edificamos o dañamos. 

“[Dios] nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos” (Sal. 100:3 RVR1960).

Marysol Cecilia Rodríguez Zuleta

Equipo Devocionales Diarios ICCCTG

20 comentarios en “¡Este cuchillo no corta!”

  1. Carlos Osorio Berrio

    Somos instrumentos útiles, cuando disponemos nuestras vidas de tal modo que, brindemos gloria a aquel que nos diseñó(él Señor); cumpliendo nuestro propósito por el que fuimos hechos.
    Dejemos que nuestras vidas sean útiles en las manos hábiles del Maestro Jesús.

    Gracias Marysol por esta reflexión, buen cierre de semana!

  2. Me quedé pensando si fuera un instrumento de cocina que sería??? Jejeje Muy buena reflexión Mary, Dios nos pula para ser vasos de honra en sus manos.

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