Excusas o resultados

En la vida hay dos tipos de personas, las que producen resultados y las que ponen excusas. Cuando se te presentan oportunidades, retos, decisiones que tomar, ¿qué haces?, ¿te excusas para no hacerlo o te arriesgas? Igual sucede en nuestro caminar con el Señor.

En la Biblia encontramos a un hombre que puso varias excusas para no llevar a cabo la misión que Dios le dio, Moisés. En Éxodo 3:7-10 Dios le dice: Ciertamente he visto la opresión que sufre mi pueblo en Egipto. Los he escuchado quejarse de sus capataces, y conozco bien sus penurias. Así que he descendido para librarlos del poder de los egipcios y sacarlos de ese país, para llevarlos a una tierra buena y espaciosa, tierra donde abundan la leche y la miel […] Así que disponte a partir. Voy a enviarte al faraón para que saques de Egipto a los israelitas, que son mi pueblo” (NVI).  La misión era clara y prometedora, debía ser el instrumento que Dios usaría para liberar a su pueblo del yugo egipcio.

Moisés esgrimió tres excusas para no hacer el trabajo. Primero dijo: ¿quién soy yo para ir delante de faraón a sacar al pueblo? (Éx. 3:11). Moisés perdía de vista que no era él quien efectuaría el milagro sino Dios. Esta excusa la usamos a menudo, creemos que vamos en nuestras fuerzas, olvidando que es el Señor quien hará la obra, tú y yo somos solo el vaso que Él usará.

La segunda excusa que expresó Moisés fue la incredulidad del pueblo, pensaba que no le creerían (Éx. 4:1). Esta es una excusa popular, con frecuencia tenemos miedo a no lograr aquello para lo que hemos sido llamados, nos sentimos derrotados antes de iniciar la batalla, suponemos que nadie nos creerá, sin tener en cuenta que Dios nos respalda cuando nos convoca… recordemos que vamos en Su nombre, no en el nuestro.

Moisés era tardo para hablar (Éx. 4:10), así que su última excusa fue la de no estar capacitado para esa misión. Solemos excusarnos en nuestras aparentes limitaciones para no ejecutar la tarea que se nos encarga, pasando por alto que Dios a quien llama, capacita.

Como a Moisés, nuestro Padre nos insta a servir en su reino de muchas formas, a llevar el evangelio, a adorar, a bendecir a otros, a buscar su presencia, a dejar el pecado, a alimentarnos de su Palabra para que podamos crecer adecuadamente y en consecuencia dar frutos en Dios.  Nuestras vidas deben ser convertidas en esas vasijas que Dios usa como instrumento suyo. Tenemos que estar convencidos de que a pesar de nuestras insuficiencias y debilidades Él nos proporciona todos los recursos para cumplir Su voluntad.

Dice el dicho que “desde que se inventaron las excusas, todo el mundo queda bien”, eso no aplica para el Señor, pues cuando Él nos enlista para su servicio sabe que somos capaces de desarrollar aquello que nos ha puesto entre manos, Dios preparó esas obras con antelación, las diseñó anticipadamente para que caminemos en ellas.

Siempre será más fácil poner excusas, es menos peligroso hablar que actuar; dar ese paso de fe, implica riesgo, esfuerzo, compromiso, conlleva andar esa milla extra, por eso solemos ser renuentes a hacerlo, es claro que resulta más cómodo quedarnos sentados y ver como otros crecen, son usados, bendicen y dan gloria al nombre del Señor… pero “más fácil” no significa “más satisfactorio”.

En el Reino de Dios no podemos estar sin frutos, inactivos, indiferentes, siempre habrá retos. Dejemos de poner excusas, empecemos a ser diligentes, ¡en Dios, veremos los resultados!

Mayra Quiñones Herrera

Equipo Devocionales Diarios ICCCTG

8 comentarios en “Excusas o resultados”

  1. Carlos Osorio Berrio

    Excelente cierre de semana, Dejemos de poner excusas, empecemos a ser diligentes, ¡en Dios, veremos los resultados!
    gran verdad encierra esa frase.
    Ayúdame Señor a tomar la decisión de caminar en la dirección que me has encomendado.

    Gracias Mayra por esa confrontante palabra

  2. Así es El Señor dice que la mano negligente empobrece…en todo debemos ser diligente, hasta en la santidad. Tenemos excusas diciendo es que yo soy más ocupado de todo el mundo pero no es así todos tenemos tiempo y más para el servicio al Señor y a otros hermanos

  3. Amén. Muchas gracias May. Dios te bendiga
    Edificante está palabra con la que me identifico con Moisés. Ayudame Dios a dejar las excusas y esforzarme por tu servicio.

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