La ofrenda perfecta

En la Biblia, los libros de Éxodo y Levítico relatan cómo Dios habla a Moisés y le da instrucciones muy específicas acerca de la construcción del tabernáculo y todos los utensilios sagrados. Una vez construido el tabernáculo, Dios vuelve hablar a Moisés sobre cómo debían ofrecerse los sacrificios para expiación de los pecados.  También le dio órdenes detalladas acerca de las vestiduras de los sacerdotes al dar la ofrenda, entre muchas otras leyes.

Miremos lo que describe Levítico 1:3-9 (NTV): “Si el animal que ofreces como ofrenda quemada es de la manada, debe ser un macho que no tenga ningún defecto. Llévalo a la entrada del tabernáculo para que seas aceptado por el Señor.  Coloca la mano sobre la cabeza del animal, y el Señor aceptará la muerte del animal en tu lugar a fin de purificarte y hacerte justo ante él.  Luego matarás al becerro en la presencia del Señor, y los hijos de Aarón, los sacerdotes, ofrecerán la sangre del animal al salpicarla por todos los lados del altar que está a la entrada del tabernáculo.  Después se le quitará la piel al animal y se cortará en pedazos.  Los hijos del sacerdote Aarón encenderán un fuego de leña sobre el altar, y acomodarán los pedazos de la ofrenda, junto con la cabeza y la grasa, sobre la leña que arde en el altar.  Sin embargo, las vísceras y las patas deben lavarse primero con agua. Después el sacerdote quemará el sacrificio completo sobre el altar como ofrenda quemada. Es una ofrenda especial, un aroma agradable al Señor.”

Recuerdo que cuando era niña, mi papá sacrificaba animales para la venta o para consumo propio; observaba cómo los desmembraban para sacar las vísceras… el olor no era nada grato. Meditando acerca de la obediencia de quienes ofrecían los sacrificios y el ritual que debían hacer, pienso en todo lo que implicaba para cada individuo llevar a cabo tan solemne ceremonia y, a la vez, en lo desagradable a la vista humana que debía resultar… pero la obediencia resultaba un aroma agradable a Dios. Esta forma de expiar los pecados me parece asombrosa, pero es aún más asombroso y maravilloso para nosotros saber qué JESÚS, la ofrenda perfecta, dio su vida para limpiarnos del pecado y salvarnos de la muerte eterna. ¡Oh qué gozo!

Aunque el pueblo de Israel debía sacrificar animales para purificarse delante del Señor, ¡Cristo se ofreció a sí mismo por nosotros!  Entonces, ¿cómo podemos corresponderle ante tan grande acto de amor?  La Palabra nos insta: Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo.  No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar” (Ro. 12: 1 NTV).

En Salmos 40:6-7, David lo expresó así: “No te deleitas en los sacrificios ni en las ofrendas. [….] no exiges ofrendas quemadas, ni ofrendas por el pecado. [….] Me complace hacer tu voluntad Dios mío, tus enseñanzas están escritas en mi corazón”.

Todo esto se traduce en que, mientras vivamos, nuestra mente, corazón y miembros deben ser un sacrificio vivo y santo a nuestro Dios.  Lo que pienso, escucho, hablo y hago ¿sube como un aroma agradable ante el Señor?, ¿están mi mente, corazón y miembros del cuerpo siendo instrumentos de adoración? El Señor no nos demanda sólo obras, Él quiere nuestro corazón rendido en obediencia a Él.

 

Nelly Susana Narváez Oviedo

Equipo Devocionales Diarios ICCCTG

11 comentarios en “La ofrenda perfecta”

  1. Nelly Susana Narváez Oviedo

    Oh señor tu palabra es viva y eficaz, gracias mi Cristo por ser la ofrenda perfecta, ayudame cada día a ser una ofrenda que emane un olor grato delante de ti.

  2. Carlos Osorio Berrio

    Que buen cierre de semana, recordándonos el grato olor de una buena ofrenda!. y la mejor ofrenda que hubo para expiar nuestras faltas, fue la de Cristo, Sin embargo, ello no significa que nosotros no podemos elevar olor grato delante de Jehová; por el contrario nuestra obediencia es la mejor ofrenda de gratitud al Señor que podemos, y debemos elevar.
    Señor, ayúdame a serte un grato olor, una ofrenda que agrade a tu corazón.

    Gracias Susy, por esta poderosa palabra.

  3. Que lindo devo. El Señor nos ayude a ser un sacrificio vivo, Santo y agradable a Él siempre. Gracias Nelloncha cada vez escribes mejor!!

  4. Marysol Rodríguez Zuleta

    Hermosa reflexión Susi, el pecado nos engaña haciéndonos creer que si obedecemos no seremos felices, cuando es todo lo contrario. Padre Dios, que podamos seguir tu voluntad y no el deseo vano de nuestros corazones, que seamos grato olor de Cristo ante tu presencia.

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