La Pascua

Mi abuela Nina fue una mujer excepcional, desplazada por la violencia y con sus hijos pequeños llegó a una tierra desconocida a reinventarse y lo consiguió.  En esa nueva tierra conoció al Señor y educó a sus hijos en su temor.  Maestra de la Biblia como ninguna, me enseñó a leer en sus páginas, esa fue mi cartilla.  Me contagió de esa pasión por la Palabra de modo que, ante cualquier situación de la vida, mi cerebro busca siempre un referente bíblico y el Espíritu Santo, invariablemente, me lo señala.

Esta situación del COVID-19 no fue la excepción, inmediatamente vino a mi mente la primera vez que el pueblo de Israel celebró La Pascua.  Eran esclavos en Egipto, ya el Señor había enviado nueve plagas sobre esa nación y había anunciado la última y más contundente, la muerte de los primogénitos, después de lo cual Faraón los dejaría salir.

Éxodo 12 relata que cada familia, o dos si la familia era muy pequeña, debía sacrificar un cordero “sin defecto, macho de un año”, cuya carne debía comerse asada, con hierbas amargas y panes sin levadura; lo que sobrara de él debía ser quemado al fuego. La sangre de ese cordero debía colocarse en un recipiente y ser usada para “pintar” con ella los postes y dinteles de las puertas “Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta…” (vs. 22).

Dos cosas llaman mi atención, la primera tiene que ver con el confinamiento que el pueblo debía guardar: “y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana”. La familia debía encerrarse para comer La Pascua y mientras, “ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto”. Es sorprendente ver cómo la solución que han encontrado los países para prevenir el contagio del COVID-19 es el confinamiento, el mismo que Israel debía guardar mientras pasaba la última plaga.

La segunda cosa que llamó mi atención tiene que ver con la actitud con la que el pueblo debía comer la pascua: “ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente”… “es como si se fuesen de viaje”, pensé.  Efectivamente así era, debían estar listos para salir, para irse definitivamente de Egipto, para terminar con la esclavitud y comenzar una nueva historia en libertad.

Creo que lo que estamos viviendo en este momento es la antesala de una nueva etapa de la Iglesia en el mundo entero, donde nos hemos dado cuenta de que nuestra unidad es espiritual y la hace el Espíritu Santo.  Claro que nos hacen falta los templos, el poder reunirnos y abrazarnos, pero hemos encontrado las formas más creativas para seguir siendo la Iglesia de Cristo.

De “ñapa” te dejo el siguiente pensamiento respecto a la provisión, la cual ha preocupado a muchos en esta cuarentena.  Mientras el pueblo comía La Pascua en confinamiento y listos para partir, sus masas, la provisión, estaba lista también.  Dice la Escritura: “Y llevó el pueblo su masa… sus masas envueltas… sobre sus hombros” (vs. 34). El pueblo sacó provisión de Egipto y también “alhajas de plata, y de oro, y vestidos” (vs. 35); el Señor es provisión para su pueblo.

Estamos celebrando en estos días La Pascua en la cual Jesús, el cordero pascual, fue sacrificado por nuestros pecados, y de pura “Diosalidad” lo estamos haciendo en aislamiento.  Aprovechemos este tiempo, provoquemos un cambio de actitud que nos permita prepararnos para los nuevos tiempos que está por experimentar la Iglesia.

Bendiciones para todos, un abrazo en la distancia.

Nancy Esther Rodríguez Zuleta

Equipo Devocionales Diarios ICCCTG

4 comentarios en “La Pascua”

  1. Gran palabra es esta , durante la historia la iglesia ha afrontado : injusticia, persecucion, pestes entre otras cosas , pero nunca ha dejado de celebrar la pascua de Cristo.

  2. Querida Nancy Dios te continúe usando. Poderosa y desafiante siempre será la Palabra del Señor. Provocar un cambio de actitud, lo llamo intencionalidad,es un gran reto para mí. ha sido de mucha bendición y reto este devocional. Aleluya!!!! Gracias Nancy. Bendiciones

  3. Carlos Osorio Berrio

    Este es un tiempo de cambio, crecimiento y libertad. Hoy en Cristo experimentamos la Pascua del cordero de Dios. Gracias Nancy por la reflexión y la poderosa palabra. Un abrazo

  4. el pueblo de Dios confiamos que este aislamiento que Dios ordenó a través de las autoridades mundiales es para un despectar de su pueblo y una conquista de entre otros

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