Larga lucha

Durante el embarazo de mi hija mayor gané peso que luego fue necesario bajar, no sólo por recuperar la figura, sino por razones de salud.  Fue un largo camino el que me tocó recorrer, nutricionista para un plan adecuado de alimentación y sesiones diarias de gimnasio lograron que en un poco más de un año perdiera alrededor de 15 kilos y volviera a un peso aceptable para mi estatura y contextura física. Lo que pensé se lograría fácilmente se convirtió en una larga lucha en la que sólo me animaba ver cómo semana a semana el peso iba cediendo y mi cuerpo se iba recuperando hasta lograr el objetivo.

David había sido ungido rey cuando sólo era un muchacho, mientras Saúl aún ejercía su cargo en el trono de Israel.  Luego entró al servicio del rey y se convirtió en un guerrero popular entre el pueblo que lo aclamaba. Esto, junto con su amistad con Jonatán y su matrimonio con Mical, ambos hijos de Saúl, hicieron que el rey quisiera matarlo, por lo que le tocó huir. Luego de varios años huyendo de Saúl, tiempo en el cual le perdonó la vida dos veces, y al mando de un ejército particular de hombres, David ve cumplido su tiempo de llegar al trono de Israel con la muerte de Saúl a manos de los filisteos.

Cualquiera pensaría que sería fácil para David acceder al trono de Israel con el sólo hecho de haber sido ungido por Samuel y la muerte de Saúl, pero no fue así.  Abner, general del ejército de Saúl, colocó en el trono a Is-boset, quien reinó dos años en las tribus del norte. David, entre tanto, subió a Hebrón y reinó sobre la tribu de Judá, pero a pesar de que ya se sabía que el escogido por Dios era David, dice 2 Samuel 3:1 que “Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando” (RV1960).

Llama mi atención el largo camino que tuvo que recorrer David para llegar trono de Israel aun sabiendo que Saúl había sido desechado y él sería el próximo rey. Eso me recuerda una realidad latente en nuestras vidas como cristianos, ya sabemos que nuestro enemigo Satanás está vencido porque Cristo lo venció en la cruz, pero aun así tenemos que librar con paciencia una larga lucha contra el pecado que nos asedia (He. 12:1) y lo debemos hacer con la mirada puesta en Jesús como el ejemplo a seguir para que nuestro “ánimo no se canse hasta desmayar” (He. 12:2-3) porque a veces tendremos que resistir “hasta la sangre” (He. 12:4) en ese combate.

Cada batalla que David libraba lo preparaba para cumplir la tarea que el Señor le había encomendado y ser el gran rey de Israel del cual descendería el Mesías. De la misma manera, cada batalla que libramos contra el pecado nos va preparando para cumplir el propósito particular que el Señor tiene para sus hijos. Cuando la lucha se prolongue es porque aún nos faltan lecciones por aprender, pero ya el Señor escogió un ganador: en Jesús tenemos la victoria.

¿Tienes tiempo de estar “peleando” contra algún pecado en particular? ¡Ánimo! Recuerda que en la medida que te hagas fuerte en el Señor, el enemigo se irá debilitando en su ataque.  Aunque la batalla se prolongue, la victoria es tuya.  Atesora las lecciones de guerra porque ellas te preparan para ejercer el llamado que el Señor te ha hecho.  

Nancy Esther Rodríguez Zuleta

Equipo Devocionales Diarios ICCCTG

11 comentarios en “Larga lucha”

  1. Muy bonita reflexión, Señor ayúdame a seguir luchando recordando que voy de tu mano y a recordar que en medio de la lucha tu estás enseñando cosas. Muchas bendiciones Señora Nancy.

  2. Lilia Torres Ramírez

    Muy buena reflexión. Y si, largas son nuestras luchas pero al final tendremos la recompensa si permanecemos fieles en el Señor. Un abrazo mi querida Nancy.

  3. Yo creo que Dios prepara a su pueblo y nos damos cuenta que lo hace en un tiempo que para nosotros es largo por algo nos aconseja la palabra que no es sano dar responsabilidad en los ministerios a los recién convertidos. Y hoy en día todo se quiere conseguir a un click

  4. Carlos Osorio Berrio

    Bendito seas Señor, por a tomarnos en medio de las luchas de largo aliento. Gracias por recordarnos que pese a lo prolongado que se ha hecho la batalla, ya tenemos la victoria en Cristo. Gracias Nanch por esa hermosa palabra!

  5. Sonia Marcela Neira meza

    Gracias señor por recordarnos que no estamos solos en esta lucha, que contigo somos más que vencedores en Cristo jesus.
    Gracias Nancy , buena reflexion.
    Abrazos.

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