¿Lo que diga el corazón?

Sentarse a ver televisión o una película en casa se ha convertido en una rutina diaria para muchos.  También resulta muy común que las personas escuchen música mientras realizan otras actividades. Disfruto las películas y la música, aunque soy bastante selectiva a la hora de ver y escuchar, no quiero llenar mi mente de “cosas feas”. 

He perdido la cuenta de las películas, canciones y series de televisión que dicen cosas como: “deja que tu corazón te guíe, síguelo”, “escucha a tu corazón”.  Obedecer al corazón ha sido tomado en esta generación como un sinónimo de estar haciendo las cosas bien, de avanzar con seguridad, como si el corazón fuera infalible y pudiera guiar al que lo siga a un feliz destino.

Pero ¿qué dice la Biblia sobre el nuestro corazón?  “Nada hay tan engañoso y perverso como el corazón humano. ¿Quién es capaz de comprenderlo?” (Jer. 17:9 DHH).  “Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez.  Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre” (Mr. 7:21-23 LBLA).

El corazón, antes de ser nuestro amigo, actúa más bien como un enemigo que nos seduce con suaves palabras, que nos invita a buscar el placer propio, a satisfacer nuestro deseo cualquiera que este sea, acallando nuestra conciencia al hacernos pensar que “si nos hace sentir bien, es bueno”.  Una vez nos ha atrapado, nos conduce “felizmente” a la perdición. 

Aunque el mundo considere el hacer lo que dice el corazón como una ley perfecta, la Biblia dice que solamente “la ley del SEÑOR es perfecta, que restaura el alma; el testimonio del SEÑOR es seguro, que hace sabio al sencillo. Los preceptos del SEÑOR son rectos, que alegran el corazón; el mandamiento del SEÑOR es puro, que alumbra los ojos” (Sal. 19:7-8 LBLA). 

La ley, el testimonio, los preceptos y el mandamiento hacen referencia a una misma cosa, la voluntad de Dios, y ella es la única perfecta, segura, recta y pura, que produce buenos resultados en los seres humanos.  No hay otra forma de llegar a un destino seguro sino siendo guiados por el consejo del Señor.

No hay que salir de casa ni ir muy lejos para encontrar tentaciones por doquier, esto se debe a que “cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión [concupiscencia, deseo]” (Stg. 1:14 LBLA), el corazón tiene sus “gustos propios” que van contra el Espíritu y que hacemos bien de examinar minuciosamente. 

Es fácil hacer algo bueno movido por malas motivaciones, como los que Jesús llama hipócritas en Mateo 6:1-5, que oraban y daban limosnas (buenas acciones) para ser vistos y alabados por los demás (malas motivaciones), se puede hasta predicar el evangelio por envidia, rivalidad o ambición (Flp. 1:15-17), pero el Señor siempre sabrá lo que hay en nuestros corazones.

Cuando el Señor dice a su pueblo: “te [he] traído… estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no [mis] mandamientos” (Dt. 8:2 RVR1960) no significa que Él no lo supiera ya, sino que estaba revelando a través de la prueba el pecado escondido en el corazón a los propios ojos de Israel.

“¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos” (Sal. 19:12 RVR1960)

¿Qué revelará esta prueba acerca de tu corazón y el mío?, ¿haremos Su voluntad o la nuestra?  Que no nos engañe el corazón.

Marysol Rodríguez Zuleta

Equipo Devocionales Diarios ICCCTG

10 comentarios en “¿Lo que diga el corazón?”

  1. No podemos confiar en lo que dicta el corazón como el versículo del día dice, te pedimos Señor ayúdanos a no apoyarnos en nuestra propia prudencia sino a estar conectados contigo

  2. Judith Benedetti

    cuando la Biblia dice que el corazón es engañoso y perverso es preocupante los calificativos que Dios le dio; no es más que de los tres enemigos del cristiano es nuestro carne dominada nada más que por el corazón. abre los ojos

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