Mar adentro

Cuando era niña, una de las aficiones de mi papá era ir de pesca; regresaba con una gran cantidad de bocachicos que pescaban en el Río Cesar. Hace unos días, mi cuñado, también pescador por afición, me estaba enseñando que el Róbalo se pesca en la orilla, porque come en aguas revueltas, pero que el Sábalo es más de aguas profundas y tranquilas, porque selecciona con más cautela su comida.

Debo confesar que de la pesca no sé nada, sólo repito lo que escucho, pero Jesús algún conocimiento sobre esta labor debía tener, ya que escogió cuatro pescadores entre sus discípulos y pasó gran parte de su ministerio a las orillas del Lago de Genesaret, en Galilea.

En Lucas 5:1-11 (RVR1960), iniciando su ministerio, encontramos a Jesús en ese lugar con una multitud de personas queriendo escuchar palabra de Dios (vs. 1). Había en la orilla del lago, dos barcas con los pescadores que acababan de regresar y se encontraban lavando sus redes (vs. 2). “Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud” (vs. 3). Jesús no desperdiciaba ninguna oportunidad para enseñar a las personas ávidas de oírle, pues la palabra del Señor escaseaba en esa época.

Pero Jesús tenía una gran lección reservada para Simón, por eso “Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar” (vs. 4). Simón tenía objeciones bien fundamentadas a esa orden, pero dice: “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red” (vs. 5). Lo primero que Jesús quería enseñar a Simón era obediencia a la palabra del Maestro, confianza en su propósito y humildad, por cuanto Él no era pescador y Simón sí lo era.

Lo segundo que Simón debía aprender era que al poner la palabra de Jesús en acción, ocurriría un milagro; exactamente en el mismo lugar donde él y sus compañeros habían trabajado toda la noche sin éxito: “Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía” (vs. 6). Fueron  tantos los peces, que tuvieron que llamar a sus colegas de la otra barca y las llenaron ambas, el milagro alcanzó para todos los que estaban alrededor de Simón y afectó también sus vidas (vs. 7).

Pero el mayor milagro y la mayor lección de Simón fue la revelación personal de Jesús en su vida, que le hizo ver su pecado, provocando un arrepentimiento genuino: “Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador” (vs. 8). El temor se apoderó de él y de sus amigos al reconocer que estaban en la presencia de Dios mismo (vs. 9-10). El resultado final fue el inminente cambio de rumbo en la vida de Simón Pedro: “Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres” (vs. 10b). A partir de entonces, tanto Simón como Jacobo y Juan comenzaron a seguir a Jesús (vs. 11).

Nuestras mayores experiencias con el Señor siempre serán Mar Adentro, en las profundidades, no en las orillas. Allí donde hemos estado intentando en nuestras propias fuerzas por mucho tiempo sin conseguir resultados. Sólo tenemos que poner la palabra en acción, obedecer al Maestro, confiar en su propósito y reconocer que no sabemos pescar. ¿El resultado? No sólo veremos milagros, sino que nuestras vidas serán afectadas para siempre al igual que las de nuestra familia, amigos y compañeros, al convertirnos en “pescadores de hombres” siguiendo los pasos de Jesús.

Nancy Esther Rodríguez Zuleta

Equipo Devocionales Diarios ICCCTG

16 comentarios en “Mar adentro”

  1. Judith Benedetti

    Ser pescadores de hombres para el reino demanda también bogar mar adentro en las situaciones de la vida que se halla en las personas, algunas las contactamos en la orilla (aquellas que son más sensibles al evangelio) y los de mar adentro (los que se resisten pero la perseverancia del evangelio los alcanza)

    1. Nancy Esther Rodríguez Zuleta

      Así es, bogando mar adentro encontraremos más resistencia pero el Señor siempre se glorificará. Bendiciones Judy.

  2. Hermosa reflexión.
    Dios me ayude cada día a lanzar su red y atrapar muchas almas para su reino.
    Gracias querida Nancy. Bendiciones

  3. Amén. Dios necesitamos buscar esa dependencia de ti, porque en la orilla nos sentimos cómodos. Ayudame Señor ir mar adentro.
    Gracias Sra. Nancy. Bendiciones

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