Metí la pata

Muy seguramente todos hemos escuchado alguna vez la expresión: “Meter la pata”. En otras ocasiones algunos de nosotros hemos sido los protagonistas de este dicho.

“El origen de la frase puede derivar de que cuando un animal metía una pata en la trampa de un cazador había cometido un gran fallo, ya que dicho animal estaba sentenciado a morir. Así que, extrapolando este hecho a los humanos, decimos que metemos la pata cuando cometemos un fallo… Si la metedura de pata es muy grave, se suele decir: ha metido la pata hasta el fondo, con lo que se magnifica el sentido de la expresión”.[1]

“Confía de todo corazón en el Señor y no en tu propia inteligencia. Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino recto” (Pr. 3:5-6 DHH).  El Señor en su Palabra nos invita a confiar más en Él y no en nosotros mismos. ¡Y hay muchas buenas razones para esto! Este pasaje de Proverbios nos declara un orden de las cosas: Si reconocemos y ponemos a Dios primero, Él se encargará de dirigirnos por un camino recto.

A diario, cada uno de nosotros enfrenta situaciones o tiene que tomar decisiones determinantes en nuestra comunión con Dios, el bienestar de nuestra familia, la gestión de nuestros empleos, etc. Depender de nuestra inteligencia es como tratar de apoyarnos en un bastón quebrado… no se sostendrá por mucho tiempo.

Me ha pasado muchas veces que, luego de tomar una decisión y dar un paso, pienso: “debí presentarle a Dios ese proyecto antes, tomándome el tiempo para buscar su dirección”. Es entonces cuando, ante la amenaza de las consecuencias, corro con prisa ante Dios para pedirle que me ayude en medio de la situación y perdone mi insensatez. Literalmente le he dicho: “Ayúdame porque metí la pata, hice lo que quise, por favor arregla mi desastre”.

En esas ocasiones, recuerdo tres verdades bíblicas que me dan consuelo:

  1. En Cristo, sabemos que somos transformados cuando renovamos nuestro entendimiento y podemos conocer así la buena voluntad del Señor para nosotros (Ro. 12:1).
  1. Podemos pedir sabiduría al Señor cuántas veces sea necesario, no hay un número limitado de solicitudes de sabiduría ni su cuantía está restringida para nosotros (Stg. 1:5).
  2. En nuestra debilidad, a veces no sabemos pedir lo que nos conviene, pero tenemos la ayuda del Espíritu Santo en nuestras peticiones (Ro. 8:26).

Dios en su infinito amor puede (y lo ha hecho) ayudarnos a salir bien librados de circunstancias en las que estábamos mal parados. En su soberanía puede usar esos eventos para hacernos caer en cuenta de nuestros pecados y de cómo debemos buscarle mejor. Sin embargo, el principio de esta reflexión es entender que Dios quiere que confiemos en Él, antes de confiar en la pericia, la inteligencia o en las armas que tengamos a la mano. Solo así, la pericia, la inteligencia y las armas, tendrán una relevancia positiva en nuestras decisiones y seremos sabios (Sal. 20:7).

Manuel Martelo Verbel

EQUIPO DEVOCIONALES ICCCTG

8 comentarios en “Metí la pata”

  1. Lilia isabel torres ramirez

    Cuando metemos la pata hasta el fondo, sabemos que debemos sufrir las consecuencias, pero el Señor nos perdona cuando con corazón contrito y humillado se lo implorando. David es el ejemplo.
    Gracias Mañe. Dios te bendiga.

  2. A cada rato estamos diciendo ( Yo soy el que dice) “meti la pata”
    Pero Dios es infinitamente bueno, es infinitamente firme e infinitamente fuerte!!!

  3. Sonia+Marcela+Neira+meza

    Gloria a Dios que nos ama y como buen padre nos ayuda en las (Metidas de patas) dificultades debido a su infinita misericordia.
    Gracias Mane por compartir

  4. Correr siempre a los brazos del maestro para que sea nuestra guía y nos ayude a ir por senderos de justicia.
    Dios mío que tú seas mi prioridad.
    Gracias Manuel. Bendiciones

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