¡Mire papi, se las arreglé!

El patio de la casa en la que crecí es muy grande, tiene una parte que se pavimentó con el propósito de secar café, labor que mis hermanas mayores ayudaban a realizar.  Una vez seco, el café se recoge en sacos que se cosen con unas agujas especiales que miden unos veinte centímetros de largo y tienen la punta curva y un tanto aplanada.  La curva en estas agujas facilita el trabajo del cerrado de los sacos.

Cuentan mis padres que una de mis hermanas, siendo muy niña, encontró algunas agujas de coser sacos en el patio y, pareciéndole que estaban torcidas, juiciosamente se sentó a martillarlas con una piedra contra el pavimento hasta dejarlas muy derechitas.  Al llegar mi papá, dicen quienes lo presenciaron, que mi hermana orgullosamente buscó las agujas emocionada diciendo: “¡mire, papi, se las arreglé!”.

Esta tierna historia, además de provocar sonrisas por inocencia de una niña al pretender “arreglar” las agujas que no estaban descompuestas en principio, puede brindarnos una valiosa enseñanza.  La Biblia está llena de ejemplos de personas que intentaron arreglar una situación y terminaron en realidad empeorándola. 

En Génesis encontramos a Sara intentando solucionar su problema de esterilidad entregándole a su sierva Agar a su esposo para tener hijos de ella (Gn. 16:2-3).  Esto generó enemistad entre Sara y Agar y trajo dificultades al hogar de Abraham (Gn. 16:4-6).  Dichos problemas reaparecieron cuando Isaac, el hijo de Sara fue destetado; Sara notó que Ismael, el hijo de la egipcia, se burlaba de su hijo e hizo echar a la esclava y al hijo que esta había tenido de Abraham (Gn. 21), dando origen a una enemistad entre los pueblos que nacerían de Isaac e Ismael que perdura hasta hoy.

También vemos en 1 Samuel 11 al rey Saúl ofreciendo él mismo holocausto al Señor antes de que llegara el profeta Samuel, a quien debía esperar para hacerlo, en un intento desesperado de evitar que el pueblo se le desertara.  Consecuentemente, por no honrar el mandamiento de Jehová, el reino fue quitado de su mano (1 Sm. 11-6-14).

En la historia de las agujas de coser sacos, mi dulce hermana ignoraba la figura correcta de las mismas, pensó que estaban dañadas y, con la mejor de las intenciones, las “arregló”.  Sin embargo, en los relatos de Sara y Saúl, ambos habían recibido una palabra de parte del Señor pero, como no había ocurrido aquello que les había sido dicho, concluyeron que debían tomar cartas en el asunto.  Sara y Saúl no aceptaron esperar el tiempo de Dios, rechazaron el crecer en paciencia y dependencia del Señor, y decidieron hacer las cosas a su manera.  En otras palabras, hallaron el camino que Dios les estaba haciendo transitar torcido y se lanzaron a enderezarlo.

Con frecuencia, al igual que Sara y Saúl, nos encontramos en situaciones que nos parecen chuecas, y vanamente tratamos de solventarlas de un modo que Dios no aprueba ni ha mandado; pero en el reino, nuestras buenas intenciones no excusan la desobediencia, nada justifica considerar nuestros caminos mejores que los suyos. “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Is. 55:8-9 RVR1960). Tenemos que reconocer que las sendas del Señor, que a nuestros ojos parecieran torcidas, tienen la figura exacta para formar en nosotros un carácter recto.  Seamos obedientes y aceptemos la voluntad del Señor con sumisión, creyendo que Él sabe más y que todo ayuda a bien a los que le amamos (Ro. 8:28).

Marysol Cecilia Rodríguez Zuleta

Equipo Devocionales Diarios ICCCTG

14 comentarios en “¡Mire papi, se las arreglé!”

  1. Que hermosa reflexión, Señor ayúdame a no intentar por mis medios adelantar los tiempos ni forzar las situaciones. Un abrazo Mary

  2. Judith Benedetti

    Que mejor ejemplo de las agujas comparado con la realidad. El querer nosotros enderezar lo que solo Dios puede hacer. Y tratar de ayudar a Dios a que ocurra sus decretos es el fracaso más inminente.

  3. Amado Dios quita en mi corazon el buscar soluciones a mi manera , dame sabiduria y entendimiento para hacer lo a tu manera , Gracias Mary.

  4. Así somos los que no obedecemos a Dios y queremos hacer las cosas a nuestro parecer y no dejamos que nuestro creador enderezca nuestras sendas. Ayúdame padre a que seas tú quien direccione mi caminar.
    Edificante reflexión.
    Gracias querida Mary. Bendiciones

  5. Amén. Ayudame Dios aceptar tu voluntad no a entender el porqué ocurre. Dios tiene el control de todo.
    Gracias Mary. Bendiciones

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