Promesas

La edición “Promesas” de la Biblia Reina Valera revisión 1960,  dice en la introducción que quien la estudie “encontrará seleccionadas las promesas más relevantes dadas por Dios a su pueblo, una persona en especial, o para la humanidad”.  De hecho,  en las Sagradas Escrituras encontramos promesas de restauración, de dirección, protección, sabiduría, purificación y paz, entre otras. 

Miremos algunas de las promesas que Dios hizo a Abraham.  En Génesis observamos cómo Dios revela su voluntad a su siervo diciéndole: “haré de ti una nación grande” (Gn. 12:2 RVR1960); y en el versículo 5 del capítulo 15 expresa que “lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia”  (RVR1960).  Luego en Génesis 17:6 promete: “Y  te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti” (RVR1960), y si continuamos la lectura, en los versículos 15-21 encontraremos la promesa del nacimiento de Isaac.  Quienes hemos leído la historia sabemos cuánto tuvo que esperar para ver el cumplimiento de la promesa sobre su hijo Isaac y cómo fue probada su fe cuando Dios le ordenó sacrificarlo para luego detenerle de hacerlo cuando la prueba fue superada.

El apóstol Pablo, en su carta a los Romanos, nos da un pequeño resumen del tiempo de espera de Abraham.  Leemos en Romanos 4:18 que Abraham “creyó en esperanza contra esperanza”; el tiempo avanzaba, su vejez era evidente.  Sin embargo, el versículo 19 continúa diciendo que “no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años, o la esterilidad de la matriz de Sara)” (RVR1960).  Todas sus circunstancias se orquestaban para que él se impacientara y menguara en su espera. Aun así, permaneció fiel, como el día en que recibió la promesa, sin dudar, fortaleciéndose en fe, glorificando a Dios, “plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” (vs. 20-21 RVR1960).

Abraham creyó a Dios, se arraigó en el dador de las promesas, sabiendo que no había nada difícil para Él.  Esa convicción impidió que su fe tambaleara, como si desde que le fue dicho que mirara el cielo y contara las estrellas, su mirada hubiese quedado fijada arriba, contemplando al Creador, sin permitir que lo que ocurría a su alrededor truncara su fe.

Hay mucho que aprender de la vida de Abraham , conocía el carácter de Dios producto de su relación con Él, pues era “amigo de Dios” (Stg. 2:23); en todo momento estuvo atento a la dirección que le sería dada, no anteponiendo su necesidad, su condición, su soledad, sino siempre con el pleno conocimiento de que toda instrucción de Dios era mejor que tener el control de su propia existencia.

Cuando recibimos promesas del Señor y pretendemos obtenerlas al instante, tan rápido como se enciende la luz al accionar un interruptor, olvidamos que estamos siendo formados en carácter y que ese tiempo de espera trae consigo el operar de Dios.  Con frecuencia,  durante la espera nos distraemos con pensamientos negativos o buscando atajos, desfallecen nuestras fuerzas, nos desanimamos y no obtenemos beneficio alguno del tiempo en el que nos encontramos.

El Dios de Abraham es el mismo Dios nuestro y “nos ha dado preciosas y grandísimas promesas” (2 Pe. 1:4 RVR1960); así que ánimo, esforcémonos, no desmayemos mientras esperamos, recordemos que “todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén” (2 Co. 1:19 RVR1960)

Shirley Salamanca Redondo

Equipo Devocionales Diarios ICCCTG

14 comentarios en “Promesas”

  1. Pr. Carlos Osorio Berrio

    Las promesas de nuestro amado Señor son el consuelo del alma, y aliciente en momentos de tribulación. Hacemos bien en asirnos de ellas para nuestra edificación y crecimiento.
    Aguardar es la marca del creyente maduro, y la confianza en sus dichos, es la firma de uno que persevera en Él.

    Gracias Shirley por esta hermosa reflexión.

  2. Sosteniendonos como viendo al Invisible, cuesta, pero Abraham nos enseña que es posible y que al final seremos recompensados por la espera en esta vida o en la eternidad… Bendiciones Shirley hermosa reflexión

  3. Y tendremos promesas que quizás no alcancemos a ver como muchos de los héroes de la fe y para nosotros también pero no olvidar que quien promete es fiel

  4. Gracias Padre Celestial porque tus promesas se cumplen en el si y en el Amén.
    Ayúdanos a simentarnos cada día de nuestras vidas en ellas.
    Gracias Shirley, El Espíritu Santo te siga inspirando. Bendiciones

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